BARRA DE PESTAÑAS

24 ene. 2012

14 y 15 de Enero, 2012- Dambulla y Sigiriya, Provincia Central- SRI LANKA


Salí de Trincomalee lo suficientemente pronto para llegar a Dambulla con tiempo para poder encontrar algun sitio en el que dormir, aparte de la ciudad de Anuradhapura donde ya habia estado,  en Sri Lanka hay 3 otras ciudades históricas: Polonnaruwa, Dambulla y Sigiriya. Habia decidido saltarme Polonnaruwa para ver tanto Dambulla como Sigiriya, sabiendo que las visitas iban a ser carísimas, tenia que decidir 2 de las 3 visitas “obligadas.”
Al llegar a Dambulla sobre las 2 de la tarde, me dispuse con toda la calma del mundo a encontrar un hostal. Raphael, mi amigo suizo con el que estuve viajando un tiempo, y que también me encontré en Anuradhapura y Trincomalee, me comentó que habia encontrado una casa de una señora que ofrecia habitaciones por unas 500 rupias. Oasis rest house sería entonces el destino, por mucho que un conductor de tuc-tuc decidiera llevarme a dar un tour primero por el hostal de su hermana.  Al llegar una señora de unos 80 años salió a recibirme muy amablemente,  era la típica anciana que te dan ganas de abrazar según la ves, asi que su buena vibra me hizo quedarme inmediatamente. Curiosamente su casa/hostal, estaba delante de la atracción histórica principal de Dambulla, las famosas Cave Temples, o como es conocido por aquí, Golden Rock Temple, con su imponente Buda sentado en color dorado reinando el complejo. Con una entrada un poco abusiva ( 1300 rupias, unos 9 euros) las cave temples se tratan de 5 cuevas, la primera datada de alrededor del siglo I A.C. hasta el siglo XIX D.C. En todo el periodo entre medias, la mayoría de cuevas fueron retocadas por distintos reyes, por lo que es difícil saber de verdad de qué época son todas exactamente, ya que por mucho que ponga la fecha, lo que hay dentro puede ser de varios siglos después. Se pueden encontrar unas 150 estatuas de Buda en total, y con techo y paredes pintados, la verdad que el sitio se sentía especial. En general las cuevas son bonitas y es algo interesante de ver, pero he de decir que al igual que todo lo que he visto hasta ahora en Sri Lanka, un poco decepcionante también, y creo que se debe al precio que te cobran en la entrada, el cual te hace crear unas expectativas bastante altas de primeras. Es cierto que 9 euros puede no parecer mucho, pero cuando se trata de más del 70% del presupuesto diario, cambia la percepción del dinero… Aparte de eso, ver estatuilla de buda tras estatuilla de buda, alternándose con Dagobas( también llamadas Stupas) se hace un poco monótono y aburrido.
Sin darme cuenta a las 6 de la tarde había ya visitado la atracción básica de Dambulla, y no me quedaba más que ver el pueblo de Dambulla, el cual no tiene nada de especial y he de decir que es bastante feo, me recordó al prototipo de ciudad India: una avenida principal y MILES de comercios a pie de calle, mucho movimiento de coches CONSTANTE y con el claxon siempre sonando a tope.
Al dia siguiente cogí un autobús hacia Sigiriya. Llamada originalmente Sihigari (Roca de la memoria), y luego llamada Sigiriya (roca del león), esta increíble formación geológica es el resultado del magma enfriado de un antiguo volcán que había en la zona. En lo alto de esta roca plana, a 200metros de altura de las planicies de la provincia norte, hay dos teorías de lo que hubo. Por un lado se dice que el rey Kassapa (alrededor del año 500 D.C.) lo construyó como residencia real en la que poder refugiarse sin ser asediado. Otra teoría dice que fue utilizado como monasterio y templo budista durante siglos. De cualquier manera, en lo alto de la roca hay una construcción de un complejo ( templo o palacio) con una piscina y unas vistas absolutamente increíbles. Es bastante increíble ver que en lo alto de esa roca hubo en algun momento algun loco que quiso construir algo, y no puedo dejar de imaginarme y pensar en cómo diablos construyeron semejante complejo en lo alto de esa montaña a la cual el acceso en su momento debía ser increíblemente difícil, ahora mismo está ayudado por unas escaleras metalicas que han incrustado en las paredes de la roca para subir hasta arriba. Al igual que todas las ruinas, aunque es increíble y maravilloso, es bastante caro, unos 30 euros, lo que hace que al ver que las ruinas que quedan no superan el metro de altura uno se sienta de nuevo un poco decepcionado. No obstante, el sitio es increíble.
Volví a Dambulla listo para moverme hacia Kandy, la segunda ciudad más grande e importante de Sri Lanka. Mrs Badra, la anciana de Oasis Guesthouse se autoproclamó mi madre de Sri Lanka, y con un afectivo abrazo me despedí de ella, QUE VIEJITA MAS MAJA!!

















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